El número de mujeres piloto es muy bajo a nivel mundial, y actualmente ocupa una porción de 5% del total de este universo aeronáutico. ¿Cuándo fue la última vez que viajaste y desde la cabina del avión oíste a una piloto darte la bienvenida o incluso hablarte de la ruta de vuelo? Muchos de ustedes, lectores, dirán que nunca les ha pasado en su historial de viajes.

 

Si crees que es raro cruzarse con una piloto en la cabina, imagina conocer a tres de ellas. Maria Pettersson, Maria Fagerström, and Malin Rydqvist son de origen Suizo, viviendo en Europa y que destacan de la multitud por su género y gracias a las redes sociales como sus cuentas de Instagram, que actualmente tienen un promedio de más de 850,000 seguidores cada una.

“La gente me escribe comentando: No sabía que una mujer podía ser piloto. Pensaba que era un trabajo para hombres.”, contó Fagerström. “Pensé entonces, ‘¿Por qué debería ser así?’ No hay diferencia entre ellos y nosotras.”

La mayoría de personas le preguntan a Maria Pettersson, por ejemplo, a qué se dedica. Ella lógicamente responde que trabaja en aviación y todos inmediatamente la relacionan como tripulante de cabina. Incluso agregó que es gracioso cuando está vestida con su uniforme como un pasajero regular en el avión porque tiene que viajar, y le preguntan: “¿Puedo cambiarme de sitio? ¿Dónde debería poner mi equipaje de mano?”. Toman por hecho que soy parte de la tripulación de cabina.

Cuando escuchas a Rydqvist hablar acerca de la aventura de volar, te das cuenta de la pasión que tiene por este “trabajo de ensueño” desde su infancia. Pero no lo veía como una opción con el pasar de los años. “Mi mamá trabaja también en aviación y de pequeña me llevaba en sus vuelos. Entonces al estar mucho tiempo en la cabina del avión creo que fue allí cuando mi ´gusto por volar empezó de muy jovencita.” Luego de la secundaria, nunca nadie le sugirió estudiar para piloto. En su cabeza estaba la idea de que los chicos juegan con aviones y las niñas con muñecas. Pensó por mucho tiempo qué debería realizar en su vida, qué planes tendría para su adultez. Hasta que una amiga le regaló por su cumpleaños número veintiuno un programa de vuelo para principiantes y fue allí donde tomó la decisión de ser aviadora. Y casualmente se inscribió en la misma escuela de pilotos que Pettersson. Rydqvist encontró su primer trabajo. Ambas, Pettersson y Rydqvist mantuvieron el contacto  y buscando trabajo en el rubro, y eventualmente se hicieron “roomates”.

No importa si eres hombre o mujer, ambos están disponibles para realizar las mismas cosas. El trío de chicas finalmente dejan el mensaje de que no pretenden ser hombres en este trabajo, ellas son buenas haciéndolo. Comparando otras actividades donde la diferencia la marcan las aptitudes naturales o las habilidades físicas, el pilotear recae fuertemente sobre los fundamentos que uno mismo puede obtener gracias a un trabajo arduo a lo largo de la carrera. Recuerda lector/a, que ser piloto es uno de los pocos trabajos donde en serio tienes que  estudiar mucho. Si quieres conocerlas más, síguelas en sus cuentas de Instagram que figuran en las foto de cada una de ellas. (Fotos: Jason Kim /Fuente: Elle Magazine)